

Cuando lo montaron, en Bogotá, este cartel resultó tan, pero tan largo, que
pensaron que sería bueno equilibrar el peso para evitar accidentes. Alguien
levantó la mano y dijo: ¿Sin acento, pesará menos? Y se perdió otro acento.
Cortesía de Marcelo del Castillo y Lorena Rivers, de Acentos perdidos Colombia.
1 comentario:
Muy interesante, vuestro blog.
Es un tema muy original y resulta muy fuerte que profesionales del diseño y rotulación se dejen los acentos.
Os invito a visitar mi blog, cinemascomics, con el que participo en cultura.
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