Sobre los nombres propios


Cada padre, madre o cura puede bautizar a una criatura como decida. Al
cura no debería corresponderle este papel, pero muchas veces dejaron
huella de su falta de cuidado y llenaron el futuro del rapaz de exceso
o de ausencia. Así, si a Ines la llamaron Ines y así consta en sus docu-
mentos, Ines será. Pero entonces, al llamarla, no habría por qué decir
Inés. Así pues, eso de que en los nombres propios no hay ortografía que
valga es una verdad a medias.
Foto por cortesía de Garbiñe y Acentos perdidos España

1 comentario:

josefo Malatrova dijo...

tal vez solo inventaron un nuevo nombre