Suma y sigue


Hace muchos meses, un grupo de alumnos de 6.º de Comunicación del TEC de Monterrey -campus Ciudad Juárez- se puso a acentuar su ciudad. Quizás creyeron que, ante tanta bala, un par de acentos no sería un arma muy poderosa, pero sí un pequeño gesto que demostraba que querían mejorar su ciudad. Un día, meses después, por azares del destino, visité la ciudad. Y enseguida conocí a un alemán mochilero que se paseó con su macuto una semana por la ciudad fronteriza. Esto no tiene mucho que ver con acentos, pero se me hace justo contarlo, más aún viendo que la crónica roja sigue superándose y sabiendo, porque los vascos lo sabemos, aunque salvando las distancias, qué significa que estigmaticen tu ciudad y que nadie quiera pisarla.

En la foto, un "más" (+) con valor de adverbio al que habían descuidado la tilde, como si fuera un pero. Esta y muchas otras tildes, en su página. Cortesía de Carlos O. y compañía. En cuanto al punto del ordinal "6.º", Fernando Catelotti, de Colón, Entre Ríos, Argentina, nos tiene una sorpresa (véase el último punto, 8).