Carta de AP a las instituciones de educación públicas

Dado que la finalidad de Acentos perdidos es concienciar sobre el uso de la lengua y compartir los valores que la buena escritura es capaz de transmitir, llegado este momento, viendo que hay y seguirá habiendo mucho trabajo que hacer a la hora de AMIGAR A LAS PERSONAS CON LAS LETRAS, compartimos la siguiente reflexión.

Después de tantos maestros, alumnos, medios de comunicación, anunciantes, editoriales, casas de libros, grupos de teatro, entusiastas declarados y entusiastas anónimos que nos han apoyado, ya sea con acciones, publicaciones o palabras desde los lugares más recónditos de México e Iberoamérica, en Acentos perdidos, al cabo de dos años y cinco meses de vida, hemos llegado a una doble conclusión:

- La respuesta de particulares, asociaciones sin ánimo de lucro y sector privado ha sido abrumadora y tremendamente positiva, por inesperada.
- La respuesta del sector público se ha limitado a: un salvoconducto por medio de la SSP para no recibir (más) multas por intervenir (corregir) cartelería pública, expedido tras una sanción, y cuya validez algunos agentes han puesto en duda; a una (1) mención en un (1) blog de la Secretaría de Educación del Distrito Federal; y a la iniciativa independiente de una (1) escuela pública para la presentación del cuento infantil que conforma el proyecto.

Sabemos que solamente somos una de muchísimas campañas que persiguen el fomento de las letras y de la lectura, pero quizás sea significativo.

Debemos mencionar que hubo un intento frustrado de colaboración con el sector público: a final de 2009, la Secretaría de Educación del Distrito Federal nos contactó. Pidió permiso para replicar la idea con los 230,000 jóvenes becados por el programa Prepa Sí a los que se pretendía ampliar la propuesta de actividades para su servicio social. A las dos semanas, un segundo correo recibido daba marcha atrás a la colaboración por asuntos de presupuesto. Como dato, cada acento adhesivo tiene un costo aproximado de 0,5 pesos mexicanos. A modo de Brigada Cazabaches, con tantos chicos, hubiera sido mucho más fácil tapar las faltas de la ciudad que los hoyos de las calles. Fue una gran propuesta pero quedó en nada.

Las últimas noticias acerca del sector público en AP son las correcciones que este proyecto sigue llevando a cabo sobre sus carteles en escuelas o muros que cientos de niños leen incorrectamente. Por eso, a día de hoy, nuestra motivación es la misma. Al tomarnos la ortografía como una ACTITUD, y no como el cómputo de una serie de fallos ni la ausencia de los mismos, creemos que nunca es tarde para actuar. Y hacemos explícito el ofrecimiento a las instituciones públicas de cualquier material o experiencia relacionada con AP para intentar atajar este problema, en español por ser la lengua que dominamos, pero sin menoscabo de las lenguas indígenas, ya de por sí vergonzosamente olvidadas.

Porque si no somos parte de la solución, seguramente somos parte del problema.

En son de paz, pero sin callarnos,

Acentos perdidos.

4 comentarios:

Roymel Gómez Peralta dijo...

Triste futuro.
Necesitamos letras, jóvenes que saboreen y aprecien su lengua. Excelente nota.

Anónimo dijo...

¡Qué bien redactado!
Espero que sirva de algo.
Saludos

Fernando C. dijo...

Qué lindo.
Saludos desde Colón, Entre Ríos, Argentina.

Pablo | Punta dijo...

Muy interesante artículo, lamentablemente esto que mencionan es una triste realidad, cada vez es más importante el escribir sin faltas.
Saludos